Ruidazo en el Centro Prebisch de la UNT por dichos de un docente

Por Eloísa Cabrera

               El martes pasado se realizo en el Centro Prebisch de la UNT, el segundo “ruidazo” en contra de los abusos cometidos en la facultad de odontología; posterior a esto comenzó la queja por las pintadas con la consigna “Fuera Hassan” que quedaron en las paredes de la facultad. Y es aquí donde surge el tema… ¿nos indignara mas que se hayan pintado unas paredes o los abusos que por años se cometieron y recién ahora salen a la luz?

 

 

 

 

 

 

Por un lado, lógicamente a todos nos gusta mantener nuestro ámbito de estudio y vida cotidiana lo más impecable y cuidado posible; quizás más o menos pero lo ocurrido el martes pasado a muchos les puede haber resultado un agravio hacia la institución. Sin embargo, por otro lado, esas pintadas no ocurrieron porque si, por un mero acto vandálico; surgieron del malestar de muchos estudiantes a raíz de las denuncias de hechos repudiables desde todo punto de vista que ahora son de publico conocimiento. Estas paredes de una institución tan querida por quienes la conforman parecen quedar como una pantalla, ni mas ni menos, ante los maltratos que ocurrieron puertas adentro y de los cuales estas mismas paredes son testigo.

No hubieron daños mayores, y las paredes afectadas en todo caso podrían recibir una nueva mano de pintura, o tal vez no, para que toda persona que transite la facultad de odontología recuerde (si es que lo vivió) o por lo menos se pregunte quienes fueron los Hassan y estas cosas no se repitan. Seria una lectura equivocada querer desvirtuar el reclamo por estas pintadas y mas aun decir que fue un acto violento.

Sumado a esto, en estos días he leído en redes sociales comentarios en los cuales se le quitan poco de culpa al profesor porque “estos chistes antes eran tolerados”. me resultaron indignantes, no solo por el hecho de querer quitarle culpa o responsabilidad, sino porque mas allá de la cuestión de genero, no deberíamos haber tolerado nunca este tipo de maltratos en un lugar donde se forman personas… ¿alguna vez pensamos en lo horrible que nos resultaría ser maltratados por una persona que debería formarnos ,como un profesor, y que eso sea un factor para abandonar algo en lo que poníamos tanto empeño?. Los maltratos de profesores hacia alumnos se han visto mas de una vez en la UNT y parecían algo tolerable… ¿como pudo ser tolerable hacer desistir a una persona de sus sueños solo por su genero o algo que no incumbe a lo académico? tratemos de ejercitar la empatía y pensemos… si nos hubiese pasado a nosotros o a un ser querido,¿ defenderíamos tanto a las paredes?

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