LA FIESTA MONUMENTAL QUE PROVOCÓ BOCA EN TUCUMÁN

Por Lujan Moran

Este fin de semana Boca llegó a Tucumán para jugar con Atlético. Revolución en la provincia, los hinchas coparon las calles, el hotel y las tribunas. Cantos, fuegos artificiales, la fiesta que se armó pese al 2-2 con dos goles mal anulados, y el pedido por la Libertadores.

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Foto: Mariela Goitea

En 2012 y 2013 fueron River e Independiente quienes visitaron Tucumán para jugar contra Atlético mientras disputaban el Nacional B.  En 2015 fue el turno de Racing en el regreso del equipo tucumano a Primera División.
Faltaba Boca, y eso ocurrió este fin de semana en la provincia. Por la fecha 7 del Torneo de Primera División 2016/2017, el equipo que comanda el mellizo Guillermo Barros Schelotto revolucionó a todos los hinchas xeneixes durante la estadía del equipo en estas tierras.
Al conocerse el fixture lo primero que sobresalió fue qué equipos grandes vendrían a jugar al José Fierro. El primero era Boca y comenzó toda una locura por organizar el mejor recibimiento posible. Que las tribunas del estadio estarían llenas era una obviedad, y se pudo comprobar con la gente que hizo filas por 15 horas, pasando toda una noche en las calles de la Liga Tucumana de Fútbol para conseguir a una entrada cuyo precio estuvo entre 300 y 1500 pesos.
El sábado a la tarde era el momento de la llegada del equipo porteño. El vuelo entre Buenos Aires y Tucumán duró 1 hora 45 minutos, mientras que el tiempo de traslado entre el aeropuerto Benjamín Matienzo y el hotel Sheraton en el cual se alojaron duró 2 horas, esto debido a la caravana de hinchas, calculada en 2000 personas, que habían llenado la terminal aeroportuaria, la ruta, las calles tucumanas y la entrada del hotel, donde incluso tiraron las vallas para poder estar lo más cerca posible de sus ídolos. Esto llevó a un gran operativo de seguridad para que los jugadores pudiesen ingresar al alojamiento. Carlitos Tevez, el ídolo boquense se bajó del micro y tuvo que caminar escondido entre el dirigente Crespi y 2 policías.
Los fanáticos no se iban a mover de la entrada del hotel hasta conseguir aunque sea una foto de los jugadores. Se quedaron hasta altas horas de la noche y estaban de vuelta a la mañana del domingo, cuando lograron su cometido. Después del almuerzo, la mayoría del plantel bajó y salieron del Sheraton para complacer a sus hinchas. Aceptaron sacarse fotos con todos, y firmaron infinidad de camisetas. El propio DT y algunos dirigentes dijeron que este recibimiento fue comparable al que tuvo Boca luego de ganarle la Intercontinental al Real Madrid.

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Fotos: Mariela Goitea

La locura siguió a la noche. En el Monumental José Fierro no cabía un alfiler. En teoría todos hinchas locales, aunque seguramente más de uno habrá gritado en su interior los goles del equipo visitante. Cuando los 11 de Atlético Tucumán pisaron el césped, fue un momento único: papelitos, bengalas, fuegos artificiales que duraron varios minutos, un recibimiento que parecía que se jugaba una final del Mundial; el equipo visitante fue recibido con algunos chiflidos. Esta fiesta hasta llegó a medios internacionales.
El partido fue uno de los más intensos y polémicos del campeonato. A los 3 minutos ya ganaba Boca con gol de Pavón. Lo empató Atlético con gol de Zampedri antes de que termine el primer tiempo. La primera polémica fue un gol mal anulado al Pulguita Rodríguez. En el segundo tiempo volvió a ponerse en ventaja el equipo visitante con otro gol de Pavón. Y a pocos minutos del final, con el local con 10 jugadores, logró el ansiado empate con un gol de Menéndez que provocó la algarabía de todos los hinchas que no pararon de cantar ni un solo minuto. La fiesta hubiese sido completa si hubiesen convalidado otro gol que le fue mal anulado a Atlético y que le hubiese dado el 3-2 final.
Finalmente fue 2-2. Una fiesta que no se podrá olvidar por mucho tiempo. Boca regresó a Buenos Aires pocas horas después del partido. Los hinchas felices, preparando seguramente el próximo recibimiento como sucede cada vez que jueguen de local, y, capaz, sabiéndose dentro de su anhelo: que el sexto cupo de la Copa Libertadores es de ellos.

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