Crónica de un partido para el infarto

Por: Eugenia Valdez

Quizás el partido de Atlético por Copa Libertadores, no fue lo que el hincha imaginó. Y es que tener problemas sobre la hora del encuentro con la aerolínea que lo trasladaría desde Guayaquil a Quito no era lo que la dirigencia comandada por Mario Leito deseaba. Las horas, minutos y segundos corrían, mientras en las calles de la ciudad tucumana se respiraba una impaciencia feroz, los corazones decanos se detenían en un suspiro con el sólo hecho de pensar que se escapaba la primera participación del Decano en el escritorio de la tan polémica Conmebol.

Foto: http://www.clubatleticotucuman.com.ar/

La transmisión de Fox-canal oficial de la Libertadores- mostraban a sus periodistas impacientes. Algunos apelaban a la buena predisposición del elenco de Ecuador, otros hacían un llamado al total acatamiento del bendito reglamento. Sin embargo Nacional tuvo la buena voluntad de acceder no desistiendo de un recurso de amparo: jugó bajo protesta.
Las camisetas de Atlético Tucumán perdidas en algún avión o ómnibus, francamente no interesa, obligaron al elenco tucumano a calzarse la celeste y blanca del seleccionado Sub 20 que disputa ahí la clasificación al Mundial Sub 20 en Corea del Sur. Hasta la intervención del embajador argentino Luis Juez fue fundamental para que el encuentro se disputara.

Los hinchas del elenco de 25 de mayo y Chile, imploraban en redes sociales la posibilidad de jugar el cotejo, lograron ser tercera tendencia en Twitter, con pedidos a Conmebol, a AFA, y al mismísimo Presidente ecuatoriano, Rafael Correa. Y es que en el fútbol todo lo vale.

El equipo dirigido por Lavallen llegó apenas unos minutos después del tiempo establecido, al parecer eso fue positivo. Pues en la mente de los jugadores no estaba el impedimento de la altura, ni se vio el nerviosismo propio de la situación previa, los jugadores con profesionalismo salieron a la cancha en contra de las manos negras, y de toda energía negativa que seguramente ansiosas habrían deseado que quedara afuera.
El partido se desarrolló sin complicaciones. El Nacional no logró en ningún momento inquietar el arco de Luchetti, tal vez el Dios del Fútbol presentía la falta de buen juego, y necesitaba una cuota de espectacularidad pre-partido para parar los corazones tucumanos y darle una cuota de irracionalidad a un juego que en la Argentina no puede verse como un simple espectáculo.

A los’63 Zampedri estampó lo que seria el primer y único gol del equipo del Pulga Rodriguez. El “Deca” comenzó a sentir las impericias del temido Ecuador, terreno sufrible si los hay, y entonces los más de miles de hinchas incondicionales que viajaron por distintos medios a ese país hermano sentían el cosquilleo y el clásico pedido de la hora. Con un planteo ya casi por demás retrasado en su área, el Decano aguantó la arremetida de Nacional sin ideas con más pasión que razón. Así finalizados los ‘4 adicionales, Atlético pasó a la siguiente fase. Y se gana un nuevo lugar en la la historia del fútbol argentino. Dios es justo dijo Lavallen al finalizar el encuentro, y coincido. El Dios del Fútbol lo es, por eso Atlético sigue siendo de América.

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