Violencia de genero: una jornada de reflexión en Filosofía y Letras

Por Euge Valdez

La importancia de generar espacios para la prevención de la violencia con distintos actores sociales.

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En el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán se llevó a cabo una mesa panel para tratar la problemática de la violencia contra las mujeres a través de una perspectiva multidisciplinar que comprende a la psicología social, un marco legal, y el trabajo social; todas mancomunadas con el fin de abordar de manera integral la protección de las víctimas, como así también la generación de actividades para la prevención.
Los puntos importantes de este encuentro fueron la importancia de reconocer que psicológicamente la víctima atraviesa por un ciclo de violencia que tiene distintas fases. En un primer momento es el hombre quien descarga toda sus frustración en la mujer a través de la fuerza física o no tangible para luego mostrar arrepentimiento y fingir una faceta de cambio con respecto a esa imagen negativa que ha mostrado. Es preciso señalar que allí es donde juega un papel importante la presencia de los trabajadores sociales quienes hacen un análisis de la situación y ponen a disposición una serie de medidas tales como los grupos de contención, trabajar la capacidad productiva de la mujer, determinar los recursos con los que cuenta, rearmar las redes familiares -muchas veces destruidas por el victimario- y por supuesto la tendiente necesidad de que la víctima logre una emancipación y no desarrolle una dependencia institucional. Debemos recordar que salir de una situación de violencia es romper con la figura de la subordinación de una relación muy asimétrica entre la víctima y el victimario.
Desde el punto de vista legal hay que señalar que en la República Argentina fue sancionada en el año 2009 la Ley n° 26485 de Protección Integral a las Mujeres que pone de manifiesto que las situaciones de violencia cualquiera fuera el tipo no es de ámbito privado -antes se reducía al ámbito domestico- reconociendo así la figura de la mujer como un sujeto social que ocupa distintos lugares en la sociedad. La misma es de orden publico, por lo que cualquier autoridad competente debe tomar la denuncia de la víctima o de cualquier ciudadano que denuncie un hecho violento contra una mujer; el no cumplimiento de la misma supone el incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Es preciso señalar que dicha ley no cuenta con un presupuesto asignado por tanto no pueden planificarse la intervención en los casos -la creación de albergues para el resguardo de las víctimas- y las actividades necesarias para la prevención de los hechos.
La tarea es ardua y compleja. Derribar mitos y estereotipos de una sociedad machista no es de momento, pero crear espacios donde puedan formarse sujetos capaces de trabajar para esa abolición es el primer paso.

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