I’m bad | La perversión en Leaving Neverland

Dan Reed prometió que el documental que produciría sobre los abusos
sexuales perpetrados por Michael Jackson tendrían escalofriante
confesiones por el nivel de perversidad y daño que las víctimas logran
plasmar en sus relatos.
Desde DAT te recomienda te comentamos por qué verlo. Por Eugenia Fernanda Valdez

Se habló mucho antes de su estreno por los intentos de la familia de
Michael Jackson de no permitir su difusión al considerar que el mismo
dañaba la imagen del astro del pop.
Sin embargo Leaving Neverland dirigido por Dan Reed vió la luz y desde
entonces se esparcieron los detalles de los supuestos abusos sexuales
en contra de dos viejos amigos de Michael: James Safechuck (41) y Wade
Robson (36).

Las víctimas vs no ser descubiertos

El documental tiene en los primeros minutos una suerte de
contextualización acerca de cómo llegaron a la vida del cantante las
víctimas. En el caso de Wade fue a través de un concurso de imitación
por su gira en Australia; el ganador conocería a Michael, así fue como
lo conoció y participó luego en un concierto como invitado.
James en cambio había comenzado una incipiente carrera como pequeño
actor de comerciales, a diferencia de Wade no era fanático de Michael,
pero lo conoció y lo deslumbró al grabar juntos un comercial para
Pepsi. Él además comenta que celebraron una pequeña ceremonia de
matrimonio en Neverland -muestra ante las cámaras un pequeño anillo
con diamantes-.

Las familias entablaban relaciones afectivas lo suficientemente
fuertes para desestimar las acusaciones en contra de Jackson. Por eso
mismo no les resultó sospechoso que un adulto duerma con sus hijos en
la misma cama ya que muchas veces «se dormían por tanto jugar o ver
películas». En ese contexto Michael era un niño más.

Ambos tienen similitudes en sus relatos. Vemos el modus operandi del
Rey del pop cuando se cuenta lo afectivo y seductor que -términos con
los que ellos lo describen- resultaba con sus fans y sobre todo con
ellos haciéndolos sentir especiales. En ambos, se repite las
interminables comunicaciones telefónicas por horas en donde les
repetía el amor que sentía por cada uno.

La seducción no era la única herramienta para perpetrar los abusos por
parte de Michael sino que además creaba el ambiente necesario en donde
se configuraban sistemas de seguridad para no ser descubierto:
campanillas que sonaban si se acercaba alguien, pequeños cuartos y
camas en el teatro y en los parques de diversiones, encuentros
sexuales en la sala de juegos. En fin, descripciones que suman más
detalles escalofriantes a este trabajo documental.

Sin puntos de contacto

Las víctimas en aquel entonces no compartían entre sí. Uno de los
puntos centrales es que además de lo retorcido que significaba
entablar con los menores relaciones sexuales-afectivas, también
producía en ellos la sensación de celos. De hecho Wade cuenta que
cuando se mudó definitivamente a Los Ángeles, Michael filmaba Black or
White y lo había sentido muy distante ya que sólo dos semanas después
de haber llegado a EEUU recién pudo volver a verlo en el set de
grabación y lo encontró con otro niño compartiendo complicidades, su
reemplazo era el actor Macaulay Culkin.

Ambos en distintas ocasiones se sintieron tristes por el alejamiento
de quién para ellos era el mentor en sus vidas artísticas y también
emocional aunque no podían dilucidar el grado de manipulación que
sufrían. A modo de coro describen la desolación que significaba el
alejamiento con Michael, se describe como una ruptura amorosa lo que
genera más aberración, dada la dependencia afectiva que habían
desarrollado.

Las denuncias. Las víctimas como defensores

Michael enfrentó su primera denuncia en 1993 cuando Jordan Chandler
contó que el cantante abusó de él.
La denuncia no prosperó ya que los abogados del astro consiguieron un
acuerdo extrajudicial por 25 millones de dólares. En aquel entonces
las familias de Wade y James creyeron la versión del astro sobre una
extorsión por parte del padre de Chandler para conseguir dinero. El
arreglo económico confirmó entonces para ello la inocencia del
cantante.

En el año 2005 ambos ya adolescentes testifican a favor de Michael.
Ambos se alegran de volver a tener contacto con él, es en esta ocasión
que el cantante manifiesta tristeza por haberse alejado de sus vidas.
Otra vez abusa física y emocionalmente de Wade y James. Ellos en
cambio se sienten los salvadores de su héroe. Semanas más tarde, con
las aguas judiciales calmas, los abandonaría nuevamente.

La historia se repite y Michael debe enfrentar nuevas acusaciones.
Allí ambos se niegan a testificar a favor del cantante y cortan
totalmente la comunicación; James por su parte cuenta que fue
amenazado pero no cambió de opinión, esta vez no quería ser parte.
En aquel entonces fue el actor de Mi pobre Angelito el encargado de
convencer al jurado de que Michael era incapaz de dañar a los niños.
Fue absuelto.

Los abusos sexuales detallados de manera gráfica y convincente por
Wade y James se corresponden con relatos de personas que también
sufrieron abusos infantiles. Frente al televisor uno siente empatía
por ellos. Se puede por supuesto creer o no, pero se muestra con un
grado de veracidad firme la historia de ambos.

¿Qué persigue Leaving Neverland?

El documental no cuestiona a Michael Jackson estrella del pop. Ni se
permite analizar acaso si esta recolección de datos y testimonios
apoyados en fotografías, faxes, comunicaciones, etc, podría dañar la
figura del artista. Cuestiona al hombre, cuestiona su accionar. No se
pide que los fans dejen de escuchar sus canciones o que olviden su
trayectoria. Invita más bien a contar la otra parte: la impunidad de
la fama, del dinero y de la manipulación que ejercen estos sujetos.
Invita además, y quizá lo más valioso: a no callar.

El silencio en ambos casos los llevó a situaciones límites en sus
vidas. A través de terapia, a través de entender que no hay culpa en
ellos, es que ayudarán a muchos otros -de hecho Wade menciona esta
posibilidad- a contar a pesar del cuestionamiento que se puede llegar
a sufrir por una confesión como estas. No callar es el mejor mensaje
que deja Leaving Neverland.

El documental está disponible en HBO.

eugeniavaldez@diarioalternativodetucuman.com

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